viernes, 29 de agosto de 2008

LAS MUJERES Y ALMODÓVAR

Como ven cambié a las "mujeres de Almodóvar", conocidas también como “chicas”, porque de eso quiero hablar. El cambio no se debe a que me moleste que se las llame así, además es sabido que las actrices que trabajan con él agradecen y reciben como un honor el hecho de ser convocadas para actuar en sus películas, actitud ampliamente justificada por la calidad del director manchego. El título obedece a que hoy me interesa más la relación de Pedro Almodóvar con lo femenino que el magnífico currículum de las actrices que lo acompañan en sus proyectos. En todas las películas se vuelca de manera obsesiva sobre personajes femeninos desgarradores, patéticos y desquiciados. Esto estremece en ocasiones a los espectadores hasta el punto de inspirar rechazo, no falta quien afirme simple y llanamente “no me gustan sus películas”. Almodóvar no es para todos, no crea obras para las masas, aunque sus mujeres vagan por lugares cotidianos, vueltas del revés, con sus debilidades expuestas ante los ojos de un público que puede dar un respingo si se lo toma por sorpresa. Por suerte el desparpajo de Pedro Almodóvar ya sorprende a pocos. No debe asombrarnos que en el año 2006, el jurado del Festival de Cannes haya decidido entregar el premio a la mejor interpretación femenina a todas las protagonistas. Fue lo correcto. Cada una de ellas forma parte de esa mujer que Almodóvar hurga obstinadamente, explorando sus entrañas. Fue justo entonces, que la magnífica Carmen Maura estuviera junto a Lola Dueñas, Blanca Portillo y Johana Cobo, disfrutando todas su momento de gloria. La foto que muchos esperaban, quizás por su desborde mediático, era la de Penélope Cruz en solitario. Ya que por aquí andamos, revelo que a mi juicio su imitación de Sofía Loren fue muy pobre. La actuación no me gustó, además su timbre de voz es débil y no logra que el personaje seduzca. Por algún motivo esta actriz está en la cresta de la ola y parece que por largo tiempo pues ha sabido levantar una imagen fácil de digerir en Hollywood. Pero Volver es sólo un momento en la carrera de Almodóvar. Bajo su dirección, magníficas actrices han dibujado mujeres maravillosas, capaces amar, matar, parir, abortar, reproduciendo para nosotros todas las situaciones imaginables. Desfilan ante nuestros ojos mujeres que pueden hacernos reír de sus desgracias, en su búsqueda errática de soluciones desopilantes para sus dramas y tragedias. ¿Por qué las mujeres no se ofenden al verse caricaturizadas en estas historias? Porque las pinta ingenuas y al mismo tiempo sabias, solidarias, fuertes, luchadoras y valientes. Son mujeres que deben hacerse responsables de su propia vida, asumir sus desdichas y seguir adelante. En su exploración de lo femenino Almodóvar rinde homenaje a la mujer y eso halaga, además nos permite demostrar nuestra madurez, riéndonos de nosotras mismas. En sus películas, los roles masculinos son casi inexistentes y en general representan seres débiles a quienes las protagonistas sobrellevan. He leído por ahí que en su ultima película “Los abrazos rotos”, la presencia masculina cobrará más fuerza, amanecerá y veremos. Comparar a Almodóvar con Woody Allen en un desatino. El ego de Woody Allen lo hace ser protagonista de sus propias películas, le resulta difícil hablar de alguien más que de sí mismo. Como persona Almodóvar parece más comprometido con el mundo que lo rodea y estoy convencida de que su ego no es tan agobiante. .
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