sábado, 5 de noviembre de 2016

CARTA A UNA AMIGA TRISTE, EN LA RED

Querida Mary, me encantaría tenerte de vecina. Conservo la costumbre de la conversación cara a cara. No lo tomes como algo personal, es una costumbre que se va perdiendo, las visitas son cada vez menos frecuentes. Es lamentable que se haya dejado el hábito, pero la electrónica nos ha superado. No permitas que la depresión te venza.
Estoy segura de que muchas personas que conoces están en una situación similar y cometen las mismas equivocaciones que estás cometiendo tú. Por ejemplo conozco gente que tampoco llama si no la llaman, por miedo a sentirse rechazada y escuchar voces indiferentes. Grave error que lleva a distanciamientos cada día más grandes, por lo tanto difíciles de revertir. Lo que no se usa se extingue.
Otro ejemplo de error es suponer que al otro no le pasan cosas, que no tiene problemas y que por lo tanto tiene capacidad de escuchar los nuestros. Grave despiste amiga. La mayoría de las personas se sienten solas en el mundo de hoy, la mayoría no ha llegado a esta etapa de la vida con el equipaje que cree merecer. ¿Y por qué? Porque la vida es solo eso, una oportunidad de vivir y sin garantías. Pertenecemos a una generación criada en la sensibilidad y los sentimientos. No eres la única que siente hoy lo que sientes tú.
 Con mucho afecto te aconsejo que hagas una lista de las personas que te interesan, llámalas de vez en cuando, escúchalas o simplemente disfruta sus buenas noticias. No esperes que nadie te de la solución a tu estado de ánimo. Esfuérzate y trate de provocarle una sonrisa. Hay gente que solo llama para compartir calamidades y agobia, los demás por supuesto las evitan. Cada uno carga sus propios problemas y pocos tienen espacio para los ajenos.
A través de la red he apreciado que eres muy talentosa y que posees una enorme sensibilidad. No siempre te contesto pero te sigo desde hace años porque me importas, no solo por rutina.
La amistad hoy se alimenta de maneras muy diferentes y con herramientas maravillosas. No todos los instrumentos que hemos adquiridos a lo largo de la vida son útiles. Muchos no nos sirven para adaptarnos al mundo de hoy. A veces nos parece que la sociedad se ha vuelto un poco salvaje, pero porque tenemos acceso a una sociedad demasiado amplia, a través de viajes y los medios de comunicación. Extrañamos esa pequeña sociedad que nos contenía. La sociedad de familiares, vecinos, amigos todos confiables. El mundo de hoy no es peor in mejor, es simplemente distinto.
En estos días estaba viendo un programa donde hablaban de la posibilidad de los viajes en el tiempo. Científicos explicaban que el tiempo solo avanza y si algún día logramos retroceder nos vamos a llevar una sorpresa. Eso de las películas donde escribes una fecha en una pantalla y apareces ahí, es imposible. Si pudieras retroceder en el tiempo obtendrías el mismo efecto de retroceder una película, irías viendo todos los acontecimientos al revés. Nos cuesta abandonar esa nostalgia del pasado, pero lo hecho, hecho está y las decisiones que tomamos nos han traído hasta aquí.
Haz una lista de personas que están solas y llámalas tú de vez en cuando, no para compartir problemas, para distraerse mutuamente, para acompañarse en este mundo incomunicado de hoy.
Hace tiempo no veo noticieros, me entero igual de los acontecimientos importantes, sin tanto detalle, sin someterme a tanta manipulación y violencia inclusive de los medios.
Me di de baja en Twitter. Ignoro en Facebook al que me ofende o molesta, trato de controlar mis intervenciones sobre todo cuando se me va la boca en política, seguramente irrito a alguien y no consigo nada más que desahogarme.
Un abrazo sincero amiguita. Cuídate.
 



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