viernes, 15 de julio de 2011

Caso escabroso

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No entiendo el motivo

El periodista que destapó el caso prevé más revelaciones

Para Nick Davies, el escándalo podría afectar a otros diarios y hasta países

Viernes 15 de julio de 2011 |

El periodista que destapó el caso prevé más revelaciones
Nick Davies, periodista de The Guardian.

Meera Selva
Agencia AP
LONDRES.- Tuvo la primicia de la historia que destruyó un periódico de 168 años de antigüedad, humilló a uno de los magnates más poderosos de los medios de comunicación y sacó a la luz un escándalo por espionaje telefónico que ha salpicado a políticos, policías y periodistas. Y, según dice, todavía hay más...
"Es una gran historia sobre el abuso de poder", sintetiza Nick Davies, el periodista del diario The Guardian, que pasó años investigando acusaciones de espionaje telefónico ante la indiferencia de la policía y la ridiculización de sus rivales.
Todo comenzó en 2005, cuando el tabloide británico News of the World publicó una historia sobre el príncipe Guillermo, que por entonces sufría una lesión en la rodilla.
El personal palaciego creía que el periódico, que hasta hace una semana formaba parte del imperio de medios de Rupert Murdoch, se había enterado de la lesión escuchando los mensajes telefónicos del príncipe y pidió a la policía que investigara.
La investigación llevó a que dos hombres que trabajaban para News of the World, el periodista Clive Goodman y el investigador privado Glenn Mulcaire, fueran encarcelados en 2007 por espiar mensajes dejados en teléfonos celulares de asesores reales, incluidos algunos del príncipe Guillermo y su hermano Enrique.
El editor del tabloide, Andy Coulson, dijo que no estaba al tanto de las acciones de los acusados, pero, de todas formas, renunció. Poco después, el entonces líder de oposición David Cameron contrató a Coulson como su jefe de prensa y lo mantuvo en su equipo de trabajo cuando se convirtió en primer ministro, en mayo de 2010.
Aunque ya no había interés en la historia, Davies se mantuvo al tanto. Sospechaba que la práctica de espionaje era más grande, así que recurrió a las fuentes que había cultivado durante 30 años en The Guardian. El diario publicó su investigación en 2009. En ella, revelaba que los diarios de Murdoch habían pagado más de 1,6 millones de dólares para arreglar demandas por presunto espionaje a mensajes telefónicos, así como ingreso ilegal a archivos fiscales, de seguridad social y estados de cuenta de políticos, actores y deportistas.
Davies dijo que la policía tenía evidencia de que miles de personas, desde celebridades como Gwyneth Paltrow hasta políticos como el ex viceprimer ministro John Prescott, habían sido objeto de investigaciones privadas realizadas por detectives que trabajan para los periódicos de Murdoch.
Pero fue sólo la semana pasada cuando el escándalo explotó a nivel internacional, luego de que Davies revelara que News of the World había intervenido el teléfono de una víctima de homicidio de 13 años, Milly Dowler, y que podría haber afectado la investigación que realizaba la policía sobre su desaparición, ocurrida en 2002, al borrar algunos mensajes.
Hasta entonces, la población creía que el espionaje telefónico sólo afectaba a celebridades, políticos o la realeza, la gente poderosa que no necesita ayuda para combatir los tabloides. Pero la idea de que los medios escucharan mensajes que le habían dejado a una estudiante asesinada fue demasiado.
Cameron, quien había defendido antes a Coulson, se vio obligado a distanciarse de él. La empresa de Murdoch, News International, cerró News of the World, argumentando que el diario era demasiado tóxico como para sobrevivir. Y la policía tuvo que disculparse por no haber investigado antes. Anteayer, además, Murdoch retiró su oferta de compra para la televisora BskyB después de que Cameron se uniera a los partidos de oposición para impedir la adquisición.
"Cuando escribí la historia sobre Milly Dowler, le envié un correo a mi editor diciéndole que creía que esa era la historia más poderosa hasta ahora, pero no preví la magnitud del impacto emocional", dijo Davies.
"Era lo más irreal que había visto. El primer ministro, que había estado tan cerca de Murdoch y dispuesto a defender a Coulson, cambió repentinamente su postura."
Davies adelantó que sus reportes sobre espionaje telefónico apenas han comenzado. "Todavía hay formas en las que se puede ampliar esta historia", dijo. "Se podría ampliar a otros diarios y a otras técnicas para obtener información. Y también podría llegar a otros países."
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